De las matronas romanas,

Y áun de las nuestras (no sé

Cómo mi lengua la agravia;

Mas ¡ay infelice! tanto

La satisfaccion engaña),

En Sena quedó, y yo estuve

En Roma con la embajada

Ocho meses; porque entónces

Por concierto se trataba

Que esta señoría fuese