Tirso.

Detente, señor.

Curcio.

Amigos,

No puede sufrirlo el alma.

Dejadme ver ese cadáver frio,

Depósito infeliz de heladas venas,

Ruina del tiempo, estrago del impío

Hado, teatro funesto de mis penas.

¿Qué tirano rigor (¡ay hijo mio!)