Unir á dos voluntades,

Que fué su efecto forzoso;

Que te llamé amado esposo,

Y que todo eso fué así,

Confieso; pero ya aquí,

Con voto de religiosa,

A Cristo de ser su esposa

Mano y palabra le dí.

Ya soy suya, ¿qué me quieres?

Véte, porque el mundo asombres.