¡Mis brazos dejas, haciendo
Sin esperanzas desdenes,
Y sin posesion desprecios!
¿Dónde vas?
Eusebio.
Mujer, ¿qué intentas?
Déjame, que voy huyendo
De tus brazos, porque he visto
No sé qué deidad en ellos.
Llamas arrojan tus ojos,
¡Mis brazos dejas, haciendo
Sin esperanzas desdenes,
Y sin posesion desprecios!
¿Dónde vas?
Eusebio.
Mujer, ¿qué intentas?
Déjame, que voy huyendo
De tus brazos, porque he visto
No sé qué deidad en ellos.
Llamas arrojan tus ojos,