Pierda á la Cruz el respeto.

Pues si la hago testigo

De las culpas que cometo,

¿Con qué vergüenza despues

Llamarla en mi ayuda puedo?

Quédate en tu religion,

Julia: yo no te desprecio,

Que más agora te adoro.

Julia.

Escucha, detente, Eusebio.