ESCENA IV.

JULIA, EUSEBIO.

Eusebio.

Ya estás á solas conmigo;

Sólo árboles y flores

Pueden ser mudos testigos

De tus voces; quita el velo

Con que cubierto has traido

El rostro, y díme: ¿quién eres?

¿Dónde vas? ¿qué has pretendido?