Melon, doncella que él no haya catado,
Y á quien tantos ha muerto,
¿Cómo así le defiendes?
Octavio.
¿Qué es, señor, lo que dices? ¿Qué pretendes?
Curcio.
Esperad, escuchad (¡triste suceso!):
¿Cuánto es mejor que á Sena vaya preso?
Dáte á prision, Eusebio; que prometo,
Y como noble juro, de ampararte,