Llega á mis piés? ¡Qué notable

Confusion! ¡Qué triste hado!

¡Qué suerte tan inconstante!

Este es mi hijo, y las señas

Dicen bien con las señales

Del corazon, que por verlo

Llama al pecho, y en él bate

Las alas, y no pudiendo

Romper los candados, hace

Lo que aquel que está encerrado,