Curcio.
¿Dónde es la herida?
Eusebio.
En el pecho.
Curcio.
Déjame poner en ella
La mano, á ver si resiste
El aliento. ¡Ay de mí triste!
(Registra la herida, y ve la Cruz.)
¿Qué señal divina y bella
Curcio.
¿Dónde es la herida?
Eusebio.
En el pecho.
Curcio.
Déjame poner en ella
La mano, á ver si resiste
El aliento. ¡Ay de mí triste!
(Registra la herida, y ve la Cruz.)
¿Qué señal divina y bella