(Colocan entre las ramas el cuerpo de Eusebio.)

Pues ya la noche baja,

Envuelta en esa lóbrega mortaja;

Aquí en el monte, Gil, con él te queda,

Porque sola tu voz avisar pueda,

Si algunas gentes vienen

De las que huyeron. (Vanse.)

Gil.

¡Linda flema tienen!

A Eusebio han enterrado