Que es mi hijo, y que le mate.

Quizá la misma piedad

De mi honor podrá obligarle;

Y si le merezco vivo,

Yo le ayudaré á vengarse

De su agravio; mas si el Rey,

En sus rigores constante,

Le da muerte, morirá

Sin saber que soy su padre.—

Venid conmigo, extranjeros,