Sólo la hablaré en mi amor,

Si lo permiten mis celos.)

No en vano, señora, ha sido

Haber el traje mudado,

Para que, como criado,

Pueda á vuestros piés rendido

Serviros. Á mereceros

Esto lleguen mis suspiros:

Dad licencia de serviros,

Pues no la dais de quereros.