Abortan de su centro

Los asombros que ya no caben dentro.

De nubes todo el cielo se corona,

Y preñado de horrores, no perdona

El rizado copete deste monte.

Todo nuestro horizonte

Es ardiente pincel del Mongibelo,

Niebla el sol, humo el aire, fuego el cielo.

¡Tanto ha que te dejé, filosofía,

Que ignoro los efectos deste dia!