De la muerte que espera; y lo que tarda
Es porque esté muriendo lo que aguarda.
Y áun en ella tambien vienen portentos;
No son todos de cielos y elementos.
Sin duda se vistió de la tormenta[5].
Á chocar con la tierra
Viene. Ya no es del mar sólo la guerra,
Pues la que se le ofrece,
Un peñasco le arrima en que tropiece,
Porque la espuma en sangre se salpique.