Y lince de sus escollos.
En aquel bajel que el viento
Desvaneció en leves soplos;
En aquel bajel que el mar
Convirtió en ruina sin polvo,
Esas campañas de vidrio
Hoy corria codicioso,
Hasta examinar un monte
Piedra á piedra y tronco á tronco;
Porque en él un hombre vive,