Aqueste intrincado, oculto
Monte, que está á la salida
Del lugar, fué su sagrado:
¿Cuándo de la tiranía
No son sagrado los montes?
Aquí ajena de mí misma
Dos veces me miré, cuando
Aun tu voz, que me seguia,
Me dejó; porque ya el viento,
A quien tus acentos fias,