De vergüenza cubro el rostro,
De empacho lloro ofendida,
De rabia tuerzo las manos,
El pecho rompo de ira:
Entiende tú las acciones,
Pues no hay voces que lo digan;
Baste decir que á las quejas
De los vientos repetidas,
En que ya no pedia al cielo
Socorro, sino justicia,