Que pienso que le está bien
Morirse de aquella herida,
Por excusarse de otra
¡Y otras mil! que el ánsia mia
No ha de parar, hasta darle
La muerte. Ea, vamos, hija,
A nuestra casa.
ESCENA IV.
EL ESCRIBANO.—CRESPO, ISABEL.
Escrib.
Que pienso que le está bien
Morirse de aquella herida,
Por excusarse de otra
¡Y otras mil! que el ánsia mia
No ha de parar, hasta darle
La muerte. Ea, vamos, hija,
A nuestra casa.
EL ESCRIBANO.—CRESPO, ISABEL.
Escrib.