Y no haber quien me baldone;
Y mayormente, viviendo
En un lugar corto, donde
Otra falta no tenemos
Mas que saber unos de otros
Las faltas y los defectos,
Y ¡pluguiera á Dios, señor,
Que se quedara en saberlos!
Si es muy hermosa mi hija,
Díganlo vuestros extremos...