Tan grandes, es forzoso

Que tengan mi discurso temeroso,

Muerta la vida y vivo el sentimiento!

Pues infaustos los dos, con fin sangriento,

Por ley de nuestros hados,

Vivimos á desdichas destinados:

Tú, porque ese puñal será homicida

De lo que más amares en tu vida;

Y yo, siendo con llanto tan profundo,

Trofeo del mayor monstruo del mundo.