Y música sus bramidos.
Mariene.
Nada puede para mí
Servir, Sirene, de alivio.
ESCENA XII.
EL TETRARCA, FILIPO.—Dichos.
Filipo.
Este es, señor, el puñal,
Que ya una vez despedido
De tu mano, vuelve á ella.
Y música sus bramidos.
Mariene.
Nada puede para mí
Servir, Sirene, de alivio.
EL TETRARCA, FILIPO.—Dichos.
Filipo.
Este es, señor, el puñal,
Que ya una vez despedido
De tu mano, vuelve á ella.