Vacilante y discursivo,

Ni creyendo ni dudando,

El puñal á tus piés rindo.

Tú eres, bellísima hebrea,

La luz hermosa que sigo,

La beldad que sola adoro,

La imágen que sola admiro.

No es posible que yo quiera,

Si inmortal al tiempo vivo,

Otra cosa más que á tí;