Fuera, echándole de tí,

Dar armas á tu enemigo,

Pues podrá venir á manos

De quien me haya aborrecido.

Y así, señor, yo te ruego,

Y así, señor, te suplico

Que tú, alcaide de mi vida,

Traigas el puñal contigo.

Con eso seguramente

Sabré que aquel tiempo vivo