Ver postrada esa soberbia,

Que el alto triunfo con que

Roma recibirme espera.

Quede él solo, y los demas

Salgan, Patricio, allá fuera;

Que por si acaso mi enojo

Tras sí mis acciones lleva,

No quiero que nadie airado

Con un rendido me vea.

Templad vos, pues sois mi espejo,