(Que como á deidad que adoro,
Bien puedo este obsequio hacerla),
Que este sacrílego acero,
Ya que horrores representa,
El instrumento ha de ser,
Pues lo fué de tu violencia,
(Quita el puñal del retrato.)
De tu castigo: vea el mundo
Que el que me agravia, me venga.
¡Hola!