Sin estruendo de palabras,
A los labios y á los ojos
Tan cautelosas mis ánsias,
Que saliendo de ella, áun no
Las eche ménos el alma.
¿Qué es esto, cielos, qué es esto,
¡Ay de mí! que por mí pasa?
Que bien será menester
Que vuestra autoridad valga
Mi crédito, porque es tal