Viendo, en fin, que apénas hoy

En una pública plaza

Seré horror de la fortuna,

Seré del amor venganza,

Cuando él sea ¡ay infeliz!

(Pues á Jerusalen marcha,

Donde es fuerza que la vea)

En tálamos de oro y grana,

Heredero de mis dichas,

Dueño de mis esperanzas;