Y apénas desdoblar verás, señora,

La falda que arrugó la noche fria,

Sobre la hermosa variedad del dia,

Cuando entre en el jardin, y sean sus flores

Los testigos no más de tus favores,

Siendo sus pompas bellas,

Si flores para tí, para mí estrellas.

Libia.

Toma, y advierte no entres (que quejosa

De tí Sirene, y de mi amor celosa