Con lágrimas á tus piés,

Te suplico humildemente.

Mariene.

Quien advierte de un peligro

Nunca suplicando advierte,

Porque el beneficio manda,

Y no ruega: luego mientes;

Que si estos extremos haces

Cuando me acuerdas los bienes,

¿Qué dejas que hacer, qué dejas