Lengua! no su muerte digas;

Basta que él diga mi muerte;

Que una cosa es ser quien soy,

Y otra ofenderme él. ¡Oh plegue

Al cielo que victoriosa

Tan en su favor navegue

La armada de tu socorro,

Que sobre el puerto de Ménfis

En tan grande estrecho ponga

La confusion de sus gentes,