Mis iras, ¿para qué con ellas luchas?
Mariene.
¿Para qué tú gobiernas si no escuchas?
Otavian.
Dices bien, oirte quiero; mas no ignoro
Que tampoco es respeto ni decoro
Que tapada escucharte haya, sin verte.
Mariene.
Tambien tú dices bien: ahora advierte.
(Quítase el velo.)