No el alma.) perdon concedo
A vuestro hermano, y á cuantos
En este levantamiento
Cómplices fueron; y en fin,
Porque ni al llanto ni al ruego
Quede nada que pedirme,
Aun vuestro retrato os vuelvo;
Que no es decoro ser mio,
El dia que sé que es vuestro.
Tomad, pues. (Dásele.)