Y la hermosura que debe
A ese cristalino globo,
Que parte la luna á giros,
Que el sol ilumina á tornos,
Le ofreció de no encubrirle
Nada en su centro más hondo;
Que áun los cielos, con ser cielos,
Dan las mercedes á logro.
¿Tú eres (¡aquí de mi aliento!)
Tú (desmayo al primer soplo,