En tu vida, ni en mi vida
Me has de mirar sin enojos,
Me has de hablar sin sentimientos,
Me has de escuchar sin oprobios,
Ver sin suspiro los labios,
Ver sin lágrimas los ojos;
Y este obscuro velo puesto
Siempre delante del rostro,
Estorbará el que te vea,
Siendo mis reales adornos