Pues ellas me dieran celos.
¿Quién son estos desconsuelos,
Quién es aqueste rigor,
Cuya pena, cuyo horror,
Que no es, discurso prolijo,
Ni envidia, ni amor, es hijo
De la envidia y del amor?
Hecho de heridos despojos,
Tiene de sirena el canto,
Y de cocodrilo el llanto,