De la ciudad quede á cuenta.

Abrióse, empezó en voz alta

A leerla el secretario

Del cabildo; y todas cuantas

Instrucciones contenia,

Todas eran ordenadas

En vuestro agravio. ¡Qué bien

Pareja del tiempo llaman

A la fortuna, pues ambos

Sobre una rueda y dos alas,