Hoy no será tu mujer;

Porque si cobarde ayer

No me pediste, y hoy sí,

No quiero yo que de tí,

Murmurando el mundo, arguya

Que para ser mujer tuya

Hubo que suplir en mí.

Rica y honrada pensé

Yo que áun no te merecia;

Mas como era dicha mia,