Que apénas nos hace un bien,

Cuando le desquita un mal.

No nace de causa alguna

Esta pena, (Ap. ¡A Dios pluguiera!)

Sino sólo desta fiera

Condicion de la fortuna.

Y si ella es tan envidiosa,

¿Cómo puedo yo este miedo

Perder al mal, si no puedo

Dejar de ser tan dichosa?