Inútil fué la defensa,
Y en fin, en mi sangre envuelto,
Discurrí el monte á ampararme
De las hojas, cuando veo
Debajo de las murallas
De Galera, donde llego,
Abierta una boca, un
Melancólico bostezo
Del peñasco sobre quien
Estriba, que con el peso
Inútil fué la defensa,
Y en fin, en mi sangre envuelto,
Discurrí el monte á ampararme
De las hojas, cuando veo
Debajo de las murallas
De Galera, donde llego,
Abierta una boca, un
Melancólico bostezo
Del peñasco sobre quien
Estriba, que con el peso