En confusos laberintos
De armas ya la villa arde,
Y para abortar horrores,
Víbora de alquitran y áspid
De pólvora, hecha pedazos,
Todas las entrañas abre.
Estrago de España es este.
Ni soy noble, pues, ni amante,
Si á socorrer á mi dama
Al fuego no me arrojare,