Pero vengamos al caso,
Quizá hallarémos respuesta.
¡Oh, ruego á Dios que la haya!
¡Oh, plegue á Dios que la tenga!—
Anoche llegué á mí casa,
Es verdad; pero las puertas
Me abrieron luego, y mi esposa
Estaba segura y quieta.
En cuanto á que me avisaron
De que estaba un hombre en ella,