En el mudo silencio

De la noche, que adoro y reverencio,

Por sombra aborrecida,

Como sepulcro de la humana vida,

De secreto he venido

Hasta mi casa, sin haber querido

Avisar á Mencía

De que ya libertad del Rey tenía,

Para que descuidada

Estuviese (¡ay de mí!) desta jornada.