(Sale Jacinta con luz, y Don Gutierre por otra puerta de donde se escondió.)

Jacinta.

Ya la luz está aquí.

D. Gut.

¡Bella Mencía!

D.ª Men.

¡Oh mi esposo, mi bien y gloria mia!

D. Gut.

(Ap.) ¡Qué fingidos extremos!

Mas, alma y corazon, disimulemos.