El diamante en el diamante,

Los metales en el fuego;

Y así mi honor en sí mismo

Se acrisola, cuando llego

Á vencerme; pues no fuera

Sin experiencias perfecto.

¡Piedad, divinos cielos!

¡Viva callando, pues callando muero!

¡Enrique! ¡Señor!

D. Enr.