Si á la enmienda
Vuestro amor no se apercibe,
Dejando vanos intentos
De bellezas imposibles,
Donde el alma de un vasallo
Con ley soberana vive,
Podrá ser de mi justicia
Que áun mi sangre no se libre.
D. Enr.
Señor, aunque tu precepto
Si á la enmienda
Vuestro amor no se apercibe,
Dejando vanos intentos
De bellezas imposibles,
Donde el alma de un vasallo
Con ley soberana vive,
Podrá ser de mi justicia
Que áun mi sangre no se libre.
D. Enr.
Señor, aunque tu precepto