Una noche.
Rey.
¿Y no sabeis
Dónde la daga perdisteis?
D. Enr.
No, señor.
Rey.
Yo sí, pues fué
Adonde fuera posible
Mancharse con sangre vuestra,
Una noche.
Rey.
¿Y no sabeis
Dónde la daga perdisteis?
D. Enr.
No, señor.
Rey.
Yo sí, pues fué
Adonde fuera posible
Mancharse con sangre vuestra,