De que yo estaba escondido
No es mucho que el Rey se olvide.
¡Válgame Dios! ¿qué escuché?
Mas ¿para qué lo repite
La lengua, cuando mi agravio
Con mi desdicha se mide?
Arranquemos de una vez
De tanto mal las raíces.
Muera Mencía, su sangre
Bañe el pecho donde asiste;