El cielo no te demande
Mi muerte.» Esto dijo, y luego
Espiró; y en este instante
El hombre mató la luz,
Y por los pasos, que ántes
Entré, salí. Sintió ruido
Al llegar á aquesta calle,
Y dejóme en ella solo.
Fáltame ahora de avisarte,
Señor, que saqué bañadas