Que, por darme mayor muerte,

No me ha dejado sin alma.

(Descúbrese á Doña Mencía en la cama.)[1]

Rey.

¡Notable suceso! (Ap. Aquí

La prudencia es de importancia.

Mucho en reportarme haré.

Tomó notable venganza.)

Cubrid ese horror que asombra,

Ese prodigio que espanta,