He de librarlos del fuego. (Vase D. Diego.)
ESCENA VII.
DON ENRIQUE, DOÑA MENCÍA, DON ARIAS.
D. Enr.
¡Ay, Don Arias, la caida
No fué acaso, sino agüero
De mi muerte! Y con razon,
Pues fué divino decreto
Que viniese á morir yo,
Con tan justo sentimiento,